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¿Y QUÉ DE LOS CONSUMIDORES
DE ESCLAVAS?
La prensa del día de hoy resalta
la noticia de que dos proxenetas que vivían de explotar el cuerpo
de adolescentes habían ido a parar a la cárcel por orden de
un Juez. Ciertamente llama la atención la noticia, ya que con mucha
frecuencia nos enteramos que las redadas, que realizan autoridades defensoras
de la niñez y la adolescencia, el Ministerio Público y la Policía,
a locales donde se compra y vende los cuerpos de seres humanos. Estos controles
normalmente no tienen consecuencia alguna para los/as explotadores/as esclavistas,
por cuanto, fuera de que algunos medios hagan escarnio del dolor y la vergüenza
de las víctimas persiguiéndoles para lograr una toma de su
rostro, y de ser posible una declaración frente a las cámaras,
no pasa absolutamente nada.
Esas noticias que con ribetes de escándalo se publican sobre las “batidas”
no han dado como resultado el encarcelamiento de ningún/a proxeneta.
Tal parecería que las mujeres, adolescentes y niñas que son
encontradas en los prostíbulos no tienen dependencia de nadie es y
la pura casualidad la que hace que se encuentren en ese lugar.
Pero, cuando son niñas las que son encontradas en prostíbulos,
obligadas a vender su cuerpo para que un/a criminal viva como digno/a señor/a,
las primeras preguntas que se nos vienen a la cabeza con ¿y qué
pasa con los consumidores del cuerpo de esas esclavas? ¿qué
pasa con el pervertido que para sentirse poderoso siente la necesidad de
utilizar sus genitales sobre el cuerpo de una mujer sin importar que ésta
sea apenas una niña? ¿No deberían las autoridades identificar
a los consumidores de esclavas para enviarlos a la cárcel junto a
sus proveedores? ¿No sería una conducta periodística
más íntegra y ética el hacer tomas de los consumidores
y exponerlas al público para que la sociedad los conozca?
Los países que realmente se respetan, creen en el desarrollo integral
de los seres humanos, en la justicia y la equidad, en las relaciones entre
hombres y mujeres, ya han tomado medidas radicales para combatir la trata
y explotación de las mujeres en la prostitución. Suecia y Corea
del Sur al tipificar como delito el consumo de la prostitución, por
ende, al cliente, van dado señales de absoluto compromiso con los
derechos humanos y el respeto a su dignidad. Concientes de que el dinero
sucio de la trata y la explotación a mujeres, incluidas niñas
y niños todavía va influir en la política y la justicia,
es la sociedad la que debe expresar su repudio a la forma más degradante
de violencia y explotación del ser humano que es la prostitución,
en consecuencia lo que queda es IDENTIFICAR Y SEÑALAR A LOS CONSUMIDORES
DE LA PROSTITUCIÓN COMO CONSUMIDORES DE ESCLAVAS.
Julieta Montaño S.
Abogada
Directora de la Oficina Jurídica Para la Mujer
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